martes, octubre 05, 2004

Invisible

Me quedé pensando en lo que me escribiste en uno de tus mails. Eso de de que me habías llamado por que sentías la necesidad que te dijera algo lindo sobre vos, sobre cómo te recordaba; algo que tal vez en estos momentos no puedas ver sobre vos misma. Luego pensé en tu ataque repentino de "extrañitis", según me dijiste en textuales palabras mientras hablábamos por teléfono.

Y ahora, luego de haber escrito el mail respondiéndote, siento que se me fue la mano con los elogios, creo que te endulcé los ojos de más con lo escrito, más allá de que todo lo que escribí realmente lo sentí al hacerlo.

Y es que, vos sabés G., es tan difícil a veces expresar con palabras escritas lo que veo de bueno o lindo en vos y más cuando estas cosas no son visibles, así como lo puede llegar a ser este post que tal vez nunca leas por no poder verlo.

Será cierto eso de que lo esencial es invisible a los ojos. Pero también es cierto que si buscamos y encontramos el camino adecuado siempre podremos ver, no ya con los ojos sino con el corazón.


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