jueves, octubre 06, 2005

Inevitablemente

Las imágenes se sucedían rápidas, unas tras otras sin parar. Ráfagas visuales disparadas por su mente en el estado alfa del sueño, pequeñas secuencias entremezcladas del día anterior a la muerte de Manuel, cuando ella pasaba con su auto por la esquina en la que inevitablemente moriría su marido al otro día en el fatal accidente. Por alguna extraña razón que no llegaba a comprender ella lo había visto todo un día antes; la camioneta familiar que él había decidido usar aquella mañana estrellada contra una Renault Traffic del correo. Ella detuvo su auto asustada al ver el choque. Reconoció enseguida la camioneta y se bajó de su coche corriendo. Al acercarse a la escena del accidente de pronto todo se desvaneció, y es que ahí ya no había ningún accidente. Se encontró sola parada en la intersección de las calles. Todavía consternada por toda la situación comenzó a oír esa alarma a lo lejos. Miró alrededor, las veredas estaban vacías de gente. La alarma se empezaba a oír cada más alto y eso la desesperaba aún más. Inconscientemente buscaba a su alrededor el auto del cual salía aquel desagradable sonido.

La conciencia volvió a identificarse con el cuerpo y con ella la mente volvió a rearmar su visión de Maya a su alrededor. Apagó la alarma del reloj despertador callando por fin aquel ruido demencial. Otra vez había tenido aquel sueño recurrente. Miró al costado buscando a alguien que sabía no iba a encontrar. El espacio vacío al otro lado de la cama le pesó más que nada en su alma. Sino hubiese sido por la niña, ella se hubiese quitado la vida cuando ocurrió lo de Manuel, su hija fue lo único que le impidió llevar a cabo aquel acto definitivo. Se juró a si misma (y por Candela) que jamás tendría un pensamiento igual, después de todo siempre fue de la idea que los suicidas eran gentes que tomaban la salida fácil cuando ya era demasiado tarde, cuando ya lo peor había acontecido en sus vidas; lo útil sería quitarse la vida antes, para no tener que llegar a vivir los acontecimientos que inevitablemente dispararan la necesidad de querer acabar con uno mismo.

Se lavó la cara con agua fría y se miró en el espejo del botiquín. “Un día más”, pensó, “es sólo un día más”. Fue hasta la habitación de su hija. Levantó la persiana que daba al patio trasero de la casa, la luz del sol matinal llenó el espacio del cuarto de la pequeña. Llamó a Candela en voz alta para que se levantara. La niña todavía no le había respondido cuando ella salió apurada hacia la cocina para preparar el café. Luego de poner la mesa para el desayuno le llamó la atención el no escuchar a su hija, la niña era una criatura que desbordaba de energía en las mañanas haciéndose notar donde fuera que estuviese. Ya en el pasillo notó la oscuridad en el, hasta momentos atrás, iluminado cuarto de su hija. Apuró el paso y al entrar nuevamente en el cuarto encendió la luz. La persiana de la ventana estaba totalmente baja. La cama estaba perfectamente tendida y sobre la misma había bolsas cerradas con lo que parecía ser ropa en su interior. El pequeño escritorio de su hija estaba cubierto con mantas blancas al igual que el sillón en donde ella se sentaba por las noches a leerle hasta que la pequeña se dormía. Cajas de cartón yacían cerradas y apiladas en el piso, no había rastro alguno de los juguetes que siempre estaban desparramados por el piso. La niña, obviamente, no estaba en el cuarto.

Un nudo se formó en la boca de su estómago y se tuvo que apoyar contra la pared para no caerse. Sin mirar atrás se dirigió a su cuarto y al entrar se vió a si misma tirada en la cama, con sus venas abiertas en ambos brazos. Las sábanas, empapadas de sangre, desprendían un olor extraño. Fue al verse a sí misma, tirada sin vida sobre la cama, cuando entendió lo que ocurría. Ya no hacía falta volver al cuarto de su hija y vivir el acontecimiento de encontrarla sin vida entre las sábanas, un hecho que inevitablemente dispararía el trágico final.

13 Comentarios:

el dí­a viernes, octubre 07, 2005 5:14:00 p. m., Blogger Aquende dijo...

¡Carajo!

 
el dí­a viernes, octubre 07, 2005 7:04:00 p. m., Blogger juanba dijo...

Aquende: ¡Esos son comentarios!

Salutes

p.d.: Debí aclarar que el post no era apto para padres sensibles.

 
el dí­a miércoles, octubre 12, 2005 10:18:00 p. m., Blogger Adrianófanes dijo...

Hola, Juan. Te cuento que leí con mucha atención tu relato y logré vincularme con la historia como a mí me gusta. Soy de las personas que creen que los escritos de ficción, sobre todo de este tipo, deben causar sorpresa en quien los lee. ¡Y vaya sorpresa que me causó!

Por momentos me persiguió cierta ansiedad antes de llegar al final, y luego de arribar a él no pude evitar quedarme un rato pensativo.

La historia es cruda, cruel. Algunas veces - varias, diría yo - el tema del suicidio sobrevoló por mi imaginación a la hora de escribir historias. De hecho, mi novela, trata un poco de ese tema.

Pensaba en tu blog y recordé que la idea de final en uno mismo es un tema recurrente en tu obra. A vuelo de pájaro me vienen a la mente el texto en que descendías desde un quinto o sexto piso; luego la historia de una mujer que se posó en un puente dispuesta a acabar con su vida; y creo que algunos posts más en relación al tema.

Por ahí siento que me quedo sin aire. Es como estar en una pesadilla y descubrir que no es así, que la realida pasa por otro lado. Pero ciertas voces del inconciente a veces me atormenta(ba)n.

Felicitaciones por el texto. Me gustó mucho, tiene un estilo que circula por mis venas.

Saludos.

 
el dí­a jueves, octubre 13, 2005 7:58:00 a. m., Blogger juanba dijo...

Adrián: Gracias por los elogios. Luego de terminar de escribirlo caí en cuenta de la recurrencia del tema en mis escritos e hice el mismo recuento que vos. Pero estas historias surgen solas, y por más que al lector le parezcan crudas o crueles la verdad es que sólo son hechos que acontecen, más allá de que se lo quiera rotular como ficción, y todo lo que acontece ocurre por algún motivo, que no es bueno ni malo, así como las consecuencias, sólo son.

Ojalá que encuetres editor para esa novela tuya.

Salutes

 
el dí­a jueves, octubre 13, 2005 8:38:00 a. m., Blogger Elisa dijo...

pero q manera de escribir tienes :)
felicitaciones

 
el dí­a jueves, octubre 13, 2005 1:24:00 p. m., Blogger juanba dijo...

Elisa: Más que "manera" yo diría "maña". Gracias por pasar.

Salutes

 
el dí­a jueves, octubre 13, 2005 1:59:00 p. m., Blogger Principito dijo...

Terrible.
.. y muy bien escrito claro.

 
el dí­a miércoles, octubre 19, 2005 3:29:00 p. m., Anonymous daniel k dijo...

Impactante! pero me encantan este tipo de relatos donde lo onirico se entremezcla con la vida despierta.

 
el dí­a miércoles, octubre 19, 2005 7:14:00 p. m., Blogger juanba dijo...

Daniel: Shhhhhh, no levantes la perdiz, a ver si todavía nos acusan de adictos a "Waking Life".

Salutes!

 
el dí­a domingo, octubre 23, 2005 10:42:00 p. m., Blogger Adrianófanes dijo...

¿Por dónde anda, señor? Volvé, Juan, te extrañamos por el blog...

Saludos!

 
el dí­a lunes, octubre 24, 2005 12:16:00 p. m., Blogger SkinHead dijo...

y esto Juan....deuxmachine. http://deuxmachine.bitacoras.com. La voluntad de expresión del misterio llamado Dios hecho máquina. ..
un clon?...
saludos Dardo

 
el dí­a lunes, octubre 24, 2005 7:28:00 p. m., Blogger juanba dijo...

Adrián: Volveré y seré millones (de posts).

Dardo: Es mi blog en un universo paralelo, pero no podrás acceder desde esta dimensión; si probás entrar te dirá que: "la bitácora solicitada no existe"

Salutes

 
el dí­a martes, octubre 25, 2005 5:44:00 p. m., Anonymous Individua_ dijo...

Genial!

 

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