lunes, enero 22, 2007

Renuncia

- ¡Hey! –exclama él al verla entrar en su oficina.
- ¡Hola! –dice sonriente ella mientras lo saluda con un beso en la mejilla.

…Y esa sonrisa hace que de pronto los nubarrones que dominan el cielo allí afuera se disipen para dar paso a los rayos del sol. Las tonalidades grises del mobiliario, bañadas por la luz blanco-fluorescente de los tubos, ahora cambian de color debido a la tímida luz solar que comienza a entrar nuevamente por el ventanal de la oficina.

- ¿Cómo estás?
- Bien ¿y vos?
- Ahora que te veo, mejor –dice él guiñándole un ojo.

Ella se sonroja aunque no deja de sonreír en ningún momento. Todo fue, es y será platónico entre ellos. La complicación de un tercero de por medio, lo difícil de tomar una decisión, la comodidad de seguir arrastrados, cada cual por su lado, por una inercia que los domina desde antes que se conocieran.

- Decime.
- Vengo a que me imprimas esto –dice ella mientras le extiende un diskette.
- ¿Word?
- Sí.
- ¿Y qué es?
- Mi renuncia.

Algo hace un click en el corazón de él, aunque todavía no termina de caer. No puede decir nada en respuesta, simplemente las palabras no están allí. Afuera el día se vuelve a nublar, más aún, el cielo se pone a llorar: ahora empieza a diluviar. Los grises dominan nuevamente la atmósfera de la oficina.

Él introduce el diskette en el drive del equipo. Abre el archivo. “En su oficina hay impresora” –piensa– “Estamos en edificios separados ¿Por qué venir hasta acá? ¿Por qué debo ser yo el que le imprima justo esto? ¿Por qué no se lo dio a alguien más allí?”

- Lo tenés decidido –dice él.
- Sí.
- Ya no te voy a poder ver.
- Nos vamos a seguir viendo… –dice ella mirándolo tiernamente.
- Sabés que no.
- …





1 de Febrero de 2007



Al Señor Jefe de Secretaría General
Sr. Horacio Marino
S / D

De la pasante de la Universidad Nacional de La Pampa
Srta. Ana Lía A.


OBJ.: S/RENUNCIA AL EJERCICIO DE FUNCIONES



Elevo a Ud. la presente, solicitando se me acepte la renuncia a la
pasantía cumplida en Servicio Adicional a partir de fecha 01 de febrero de 2007.


La misma se debe a cuestiones personales, debiéndose resaltar el
excelente trato, calidad humana y compañerismo aquí recibido tanto por mi superior Héctor José Rodriguez, como por mis compañeros de oficina, Sebastián Muñoz y María Jofré y por sobre todo la confianza que han tenido en mi para el desarrollo de las tareas a realizar.

Sin más que agregar saludo a Ud. con atenta consideración y respeto.-





Ana Lía A.





Él lee la nota y sonríe, lee, pero por sobre su sonrisa se nota un vacío que lo acecha desde lo profundo del corazón.

- Chupamedias, ¿qué son esos saludos a los compañeros en el segundo párrafo? –le dice todavía sonriendo, tratando de que no se le note la desazón.
- Jajaja… ¿Queda muy mal?
- No, no es eso, es que es muy tuyo el texto. ¿Lo redactaste sin seguir el modelo no?
- ¿Hay una plantilla modelo de renuncia?
- Jajaja… No importa ya. Sos vos, el texto sos vos. No lo edites, nunca te edites, seguí siendo vos.

Él sigue sonriendo mientras imprime el documento por triplicado, requisito de rigor a cumplir en estos casos. Antes de entregarle las copias lee por arriba una de ellas por última vez, le sigue causando gracia el párrafo central, en especial la parte de “la confianza que han tenido en mi para el desarrollo de las tareas a realizar”. Sonríe porque por más que ella lidie a diario con la frialdad del lenguaje del derecho –por cierto ella es estudiante de abogacía, cuarto año– aún podía notarse en la redacción de la nota su dificultad para manejar de forma natural dicho lenguaje, siempre tan prudente, estéril, serio, formal. Lenguaje de oficios y cartas documento, lenguaje de letra muerta de ley. Releyó nuevamente el segundo párrafo, “Definitivamente, eso es ella”, pensó, eso fue ella, alguien que llegó para romper con el rigor de las estructuras impuestas, para terminar con la automatizada rutina, para acabar con su soledad autoimpuesta, pero que a la vez logró llevarse en su raid de destrucción a su pobre corazón que por primera vez en mucho tiempo volvía a latir por alguien más.

miércoles, enero 03, 2007

Uno

El acto comienza siempre de a dos, vos y yo.

Al principio todo es corporal, biológico-hormonal, atracción de opuestos. La rigidez de mi bajo vientre contra la humedad de tu género, dos lazos que lentamente se atan entre sí en una sola unidad mientras el resto de la existencia, mar de consciencias, va desapareciendo lentamente y no es que nada se pierda, tranquila, tan sólo somos nosotros que de a poco nos vamos sintiendo íntegros en lo real, comprendiendo finalmente que también somos el resto, todo lo demás.

Te miro entre luces bajas y quiero perderme en vos. Tus ojos me revelan lo mismo, entonces seguimos el camino que nos lleva destino a desaparecer finalmente en el todo. El momento llega, devenimos juntos, la mente que se detiene por unos instantes y esa sensación que sobreviene, la vida que parece irse de golpe aunque en ese momento ya no hay miedo a morir porque ya no hay un yo, no hay un vos, no somos nosotros, por unos instantes se nos da la pista de que somos algo más, ese algo sin individualidad, somos Dios, somos el nirvana de Buda, el amor incondicional de Cristo, el inicio y el fin del Tao, somos la totalidad de Krishna sabiéndose Brahmán.

El acto siempre comienza de a dos pero el verdadero secreto es que termina con los dos siendo Uno.

miércoles, diciembre 27, 2006

Momentum

Cuando atravesé la puerta la vi de espaldas a mí, estaba concentrada mirando su reflejo en los cristales de la ventana. Llevaba puesta una remera blanca mangas cortas pegada al cuerpo. Noté en el espejo del vidrio como el contorno de sus pechos firmes se marcaban en la prenda.

Al percibir mi presencia trató de tomar un saco que tenía colgado en el respaldo de la silla, todo esto evitando darse vuelta para no tener que mirarme de frente. Rápido en reflejos puse mi mano sobre la suya impidiendo que levantara el fino abrigo de hilo, entonces me di cuenta que con su otro brazo libre todavía intentaba cubrirse a pesar de seguir dándome la espalda.

Le pedí que se volteara para mirarla de frente a los ojos. Se dio vuelta y cruzó los brazos sobre su pecho ocultando, vergonzosa, la redondez de su busto. Siempre advertí que, a diferencia de la mayoría de las mujeres del lugar, ella tenía una tendencia a esconder su cuerpo. Usualmente usaba ropa holgada como ser largas polleras o blusas sueltas, no es que eso me disgustara, todo lo contrario, me encantaba como se vestía precisamente por ser diferente a todas las demás.

La miré fijo. No pudo sostener mi mirada y bajó la suya hacia el suelo.

- Mirame a los ojos –le dije mientras tomaba una de sus muñecas intentando desatar el nudo de brazos que cubría su belleza– no tenés porqué tener vergüenza de mí, no sé cuál es tu problema pero dejame decirte, por más que mi visión no sea para nada imparcial dada las circunstancias de lo que me pasa con vos, que sos hermosa así como sos, sabelo, y que no tenés porqué ocultarte, mucho menos ante mí luego de todo lo que hemos pasado.

domingo, diciembre 03, 2006

Depósito de juguetes

Tocan al timbre de mi casa. Me asomo por el balcón. Los veo, son ellos que ya me pasan a buscar. Les hago señas que me esperen un minuto, que enseguida bajo. Yo no los busqué, ellos me encontraron, a eso se dedican me dijeron. Uno de los cuatro me dijo que la gente que lleva el alma teñida de color azul es fácil de localizar.

El propósito de su visita es llevarme a un lugar lejos de aquí, lejos de ella. Me juraron que jamás me traerían de vuelta. Me explicaron que mucha de la gente que desaparece a diario sin dejar rastro es debido a ellos, a su misión en este mundo, y que últimamente hay demasiada gente con el alma azul.

En el lugar al que me llevarán todo será distinto, prometieron. Allí ya no habrá melancolía ni soledad por lo que el alma de a poco recupera su color original, es decir ninguno, o mejor dicho, la combinación absoluta de todos los demás. Lo único que necesito llevar conmigo, aclararon, es una muda de ropa y una foto de ella.

Una foto de ella.

Elijo una entre todas. Esa sonrisa que me pierde. Ella que me pierde. Ella a la que no logro encontrar en nadie más.

- ¡Yo pensé que tu casa era un depósito de juguetes! –dijo con una frescura que tiñó aquel instante de inocencia, más allá de lo cómico de la suposición.

No pude evitar reírme en el momento en que me lo dijo, así como tampoco pude evitar la tristeza hoy de mañana al despertarme cuando me vino al recuerdo aquella, una de nuestras primeras charlas un día cualquiera en el camino de vuelta del trabajo.

Tardé en salir de la cama (es Domingo) y traté de que la tristeza que me provocó aquel recuerdo del depósito de juguetes se fuera rápidamente. Entré al baño, abrí el grifo del agua fría, me lavé la cara y miré el agua correr por el drenaje. Ayer un vecino me preguntaba si sabía exactamente hacia dónde iba el agua de las cañerías de mi casa. Ni la más pálida idea de lo que éste hombre me preguntaba. Todo lo que no entiendo viene de otros tiempos. A esta casa la levantó mi abuelo allá por 1920 y dudo que alguien por estos días conozca el sistema circulatorio que conforman las cañerías que corren dentro estas paredes, bajo estos pisos de lo que pronto estará por convertirse en un depósito de juguetes abandonado.

domingo, noviembre 19, 2006

Era yo

Los sueños que se repetían noche a noche y vos en cada uno de ellos. Casi no te conocí y te convertiste en cómplice de mis escapes fuera de esta realidad, si hasta fuiste dueña de la serenidad de mi sueño profundo así como de los nudos en mi estómago cada mañana al despertar.

Sentí que tenía la capacidad de hacerlo y lo hice. El no tenerte a mi lado me obligó: fue entonces que maté mi persona, disolví la esencia de mi ser y deseé transformarme en él. Se que cuando lo hice me sentiste morir, y es que al convertirme en él en realidad sólo estaba muriendo por vos.

Ahora despierto a tu lado y me doy cuenta que ya no soy el que solía ser, porque finalmente soy él. Recuerdo sin embargo que alguna vez fui otro, alguien que sintió por vos algo que éste que soy ya no siente.

Lo tristeza más profunda me embargó cuando me miraste y no me viste. Fue en ese instante, que de ahora en más se repetirá por siempre cada vez que te mire a los ojos, cuando caí en cuenta que el elegido nunca fue él sino que secretamente dentro de tu corazón siempre había sido yo, ese que alguna vez fui.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Dedicado a Adrián y a su G.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

sábado, noviembre 04, 2006

Escribir la historia

"Más allá de todo y todos, creo que la historia quedará allí: yo entregándole esa carta, despidiéndome de ella con el último beso de la noche y dando media vuelta para dejarla allí con esa intriga en forma de papel dentro de su cartera. Por más que me resista y quiera que las cosas resulten de otra forma no volveré a escribir lo que sea que será entre nosotros, porque todo ya ha sido escrito.

Cuando la volví a ver lo primero que atiné a decirle fue: '¿Puedo mirarte a los ojos sin sentir vergüenza?' Como respuesta me devolvió una sonrisa de esas que me pierden pero igualmente ya no pude encontrarme a mi mismo en el reflejo de sus ojos."


(...)

miércoles, noviembre 01, 2006

Allí



Click en la imagen para ampliar.


Allí donde todo empezó.
Allí donde todo terminará.
Allí desde donde venís.
Allí hacia donde voy.
Allí donde la luz no tiene color.
Allí donde todos los colores se generan.
Allí donde nada es ilusión.
Allí en donde no te siento lejos.
Allí donde no somos dos.
Allí donde somos uno.

Subamos. ¿Venís?

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Anteayer al amanecer, 6.20 a.m., el sol salió radiante y me encontré con ese arcoiris frente a la ventana de mi cocina mientras desayunaba. A los diez minutos de tomar la fotografía cayó el aguacero y yo, mientras terminaba el café, seguía pensando en ella.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

jueves, octubre 26, 2006

Conseguiste...

...que el día en que lo besaste los ángeles lloraran.
...que al perdonarlo me condenaras.
...que tu sonrisa detuviera mi mundo.
...que la lluvia limpiara la arena.
...que la primavera se sienta como invierno.
...que te busque en todos lados.
...que te encuentre en los lugares más inesperados.
...que vuelva a comprar caramelos.

Y, por último, conseguiste...

...que quiera volver a buscarte en alguien más.

sábado, octubre 14, 2006

Preludio

No importa tanto el cuándo, el cómo o el dónde. Lo importante siempre es el por qué.

¿Por qué la conoció?

El fin permanece velado en el mapa del cielo de una ciudad al norte de la provincia. Hoy por hoy el plano cartográfico celeste no es más que un montón de puntos sin unir; estrellas separadas donde él deberá construir puentes: trazar uniones, armar links.

Las sensaciones raras en el estómago volvieron después de años en donde nada parecía importar, pero…

Apareció ella con su sonrisa desbordando simpatía, llenando el aire con la diafonía natural de su voz.

Nada más apareció ella para romper corazones, construir sueños dentro del gran sueño y así luego poderlos derrumbar.

Apareció ella para liarlo todo… Pero también apareció él para complicarle la vida a ella un poco más.

domingo, octubre 08, 2006

Iván y Víctor

Marta se despertó con un beso de su esposo, la correspondiente felicitación y su regalo de cumpleaños. También acompañaron su despertar esos pensamientos recurrentes que venía teniendo desde los 17 años, edad en la que intentó suicidarse por primera vez.

Luego que Jorge saliera hacia el trabajo le costó levantarse, pero tenía que hacerlo. Había muchas cosas por hacer, pero los malditos pensamientos recurrentes hoy se sentían más fuerte que de costumbre. Con ellos vinieron aparejados el miedo y la angustia, compañeros comunes de muchos de los pensamientos que tiene la gente. Miedo. El miedo a no saber utilizar el reproductor de mp3 que acababa de regalarle Jorge, a no saber qué tipo de torta comprar para la fiesta e incluso el miedo a no tener en claro qué corte de carne elegir en la carnicería para preparar el almuerzo.

Marta sintió que tenía que terminar con todos sus miedos ese mismo día. Sólo había una forma de hacerlo. Pero para esa forma había un impedimento, o mejor dicho, dos. Porque, ¿qué pasaría con sus hijos? ¿Cómo podía ser capaz de dejarlos solos en esta vida? ¿Qué clase de madre era ella? La idea entonces fue perfilándose, tenía que llevárselos consigo. Ellos eran su “responsabilidad”, sin duda. La idea entonces cerró. Tenían que irse los tres.

Había leído por ahí que morir desangrado no era tan traumático, uno simplemente se abre las venas y de a poco va cayendo en los brazos de Morfeo pero para no volver a despertar jamás. No. No podía imaginar a sus hijos yaciendo en un charco de sangre. La primera imagen que disparó entonces su mente fue la del puente. Los tres abrazados perdiéndose en el vacío. Estuvo a punto de decidirse cuando la siguiente imagen surgió de un artículo que había leído en una revista de medicina pediátrica allá lejos y hace tiempo, cuando había quedado embarazada del primero. Las bañeras. Un peligro que acechaba a los padres inexpertos y descuidados.

Se decidió por ese método y ahogó a sus hijos de a uno. Empezó por el menor.

Seguidamente llamó a la policía, denunciando “el asesinato” por parte de ella de misma de sus propios hijos. El agente de la guardia civil no supo cómo reaccionar ante tales palabras y terminó en un estado de shock producto de los nervios que ni siquiera Marta tenía en esos momentos.

- Hola Jorge –dijo como si nada.
- Amor, decime.
- Guardá todos los tickets de los peajes desde que salgas del trabajo.
- ¿Cómo?
- Sólo hacelo. Cuando llegues no me vas a encontrar, ni a Iván ni a Víctor. O sea, a ver, nos vas a encontrar, sólo que no te asustes.
- ¿Marta estás bien? ¿Qué pasa?
- Guardá todos los tickets del peaje por favor -dijo cortando la comunicación.

Listo. Su “precisión y coraje” ahora habrían de sacar de la mira de los investigadores a Jorge, siempre y cuando éste guardara los tickets del peaje.

Séptimo piso. Vista interna. Salto al vacío.

Marta aterrizaría justo en el patio interno de la planta baja donde viven sus padres, donde minutos antes había estado hablando de cosas cotidianas y sin importancia junto a ellos.

El plan pareció cerrar salvo por el detalle que Marta aterrizó viva en el patio del apartamento de sus padres.

Los planes de Dios son inescrutables. El balance parece mantenerse. Una vida de sufrimiento recordando pareciera ser una consecuencia más justa que la peor reencarnación en el cuerpo de una cucaracha.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Ficción basada en un hecho real tomado de
este post del blog de Barbarita.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -


martes, octubre 03, 2006

Crónicas de arena

28/09
La ciudad llora arena, meses sin llover.

29/09
Día ventoso. Hoy estuvieron repavimentando tu calle, más arena.

30/09
Dos granos de arena que chocan, revolotean juntos un rato por el aire (y nunca mejor dicho: "en el aire") para luego seguir.
¿Pueden continuar su rumbo como si nada?
¿O el hecho de haberse tocado ya de por sí les imprime una nueva inercia a sus existencias?
La física no puede contestarme porque no puede definir lo que es el amor.

1/10
Cada sueño con vos, un grano de arena.
Mi almohada últimamente, un arenal.

sábado, septiembre 30, 2006

Usuaria

Ella, sin saberlo, ve y acaricia bytes míos todos los días.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Dedicado a A.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -