Soñé que tu hijo te miraba como el héroe que ya eras. En esos momentos, en el patio de tu casa, bajo el sol del Domingo por la mañana, jugando con él, nada más importaba. El ejemplo, siempre el ejemplo para cambiar las cosas, comenzando por nosotros mismos desde adentro, sin importarnos cómo se muevan los demás; ya que tal vez algunos de nosotros empezamos a transitar el camino, pero tu hijo, él seguro lo terminará.
Soñé que navegabas las aguas del Atlántico, hacia el sur, siempre hacia el sur. El sur que no cesa de llamar, el límpido llamado del sur te atraería. Tal vez ese fuera el tiempo en que te encontrarías a vos misma, para pensar en qué hacer, dado que en esta vida no todo es trabajo ni supuestos paradigmas impuestos a seguir.
Soñé que estabas en esa isla que tanto te gusta, tu isla. El fiel amigo, inseparable, tomaba el tibio sol de Abril recostado a tu lado sobre la blanca arena. Claro, las dudas llegaban solas, en esa cabecita que no para de pensar en los "qué sería si...". Tal vez ya fuera el tiempo en que le dijeras que sí.
Soñé que en la conferencia dabas la mejor exposición de tu vida, ese día te inundaba una alegría que no sabías de donde venía, de la ciencia no era. Pero era que las cosas estaban por cambiar, ya era tiempo. A la salida, con sólo decirte "Hola" él iluminaría tu alma. Las cortinas de las ventanas se descorrerían de golpe, los rayos del sol abrazarían nuevamente tu alma.
Soñé que al tropezar de vuelta con el amor, tu vida te llevaría nuevamente a dar unas vueltas en aquella vieja montaña rusa que recorriste alguna vez hace algún tiempo. Claro, la primera vez que va en serio la cosa da un poco de vértigo, pero después que fascinante resulta ser cada vuelta, cada viaje.
Soñé que encontrabas la Verdad y que no era tarde para seguir viviendo. Las eternas preguntas dejarían de acosarte, ya que con la tranquilidad de los años por venir sabrías inconscientemente que finalmente lo entendías todo desde siempre.
Soñé que caminabas a mi lado, la luna llena iluminaba el camino, millones de piedritas de mica refulgían cual estrellas en la arena al borde del río. Por momentos el cielo y la tierra parecían revertidos. Nos recostábamos contra una piedra y en la tibieza de su abrigo nos dormíamos abrazados mirando el cielo.
Y soñé que todo cambiaba, siempre. Todo cambiaba para luego volver a ser todo igual, ya que el fluir del tiempo no es más que para que las cosas empiecen y terminen para luego volver a empezar y terminar una y otra vez en un ciclo que nunca acabará; finalmente mi sueño terminaba cuando todos aprendían el para qué.
Y mientras tanto el tiempo, el tiempo que es todo mío, para soñar.
martes, abril 12, 2005
martes, abril 05, 2005
Robo
Un ladrón se ha llevado todas las plantas de mi balcón, aquellas que me protegían contra las crudas visiones arrojadas por la ciudad. En realidad me ha hecho un favor, ya que ahora me duermo cobijado bajo los rayos de la luna y me despierto abrazado a cientos de rayos de sol.
lunes, abril 04, 2005
Ego
Y Jesús dijo:
"Sólo a través mio podreís llegar al Padre..."
Y ustedes, lectores, se preguntarán:
"¿Cómo llegar a conocer el estado trascendente último de deuxmachine?"
Bueno, lo mío es más mundano, más superficial, más... banal.
Para encontrarme, primero deberais buscar...
Buscador a usar: ar.yahoo.com
Palabras clave: "Como ser parte de chivas girl"
Posicionamiento del resultado: #1, alcanzaste el estado de deuxmachine.
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Posicionamiento del resultado: #1, alcanzaste el estado de deuxmachine.
martes, marzo 29, 2005
viernes, marzo 18, 2005
Otoño
El último día del verano me encontrará solo, escribiendo, como casi siempre. Vos estarás soñando despierta en tu cuarto escuchando música, volando por los corredores de tu palacio en la luna. El mundo hoy por hoy no es un lugar adecuado para los soñadores.
Al otro día el trabajo, la rutina. También los ciclos, las hojas que empiezan a caer. Color amarillo por todos lados otra vez.
Quiero que encuentres algo que te apasione y que lo hagas sin pretender mucho a cambio. No quiero que te encuentres perdida como todos los demás. No quiero tu tristeza. No quiero tu ansiedad. No quiero tu angustia. Recuerda que es todo una ilusión.
Al otro día el trabajo, la rutina. También los ciclos, las hojas que empiezan a caer. Color amarillo por todos lados otra vez.
Quiero que encuentres algo que te apasione y que lo hagas sin pretender mucho a cambio. No quiero que te encuentres perdida como todos los demás. No quiero tu tristeza. No quiero tu ansiedad. No quiero tu angustia. Recuerda que es todo una ilusión.
lunes, marzo 14, 2005
Primer y última canción
Vivo en un quinto piso. Me asomo a la ventana y miro enfrente, hacia el piso de arriba, antes de.
Sexto piso: Conocí a un posible amor imposible. Era hermosa. Era libre. Vivió allí algún tiempo, el suficiente para dejarme mal, para no hacerme comer, para lograr que la tuviera siempre en mi cabeza; intensidad de la primera vez, intensidad y novedad en serio, supongo.
Arriba de mi departamento, ahora. Aburridos libros de química, aunque: todo es química. Mi cerebro ahora está produciendo enzimas y endorfina (pronto), cosas químicas que ni siquiera hoy en día saben exactamente para qué o por qué es que el cerebro las genera. Supongo que la última sustancia que generaré me hará ver el túnel y oír a la gente llamándome: no sé. Quiero pensar que eso no es así por la química y sí por algo que acá nadie sabe con seguridad (sólo existen las distintas formas de fé) ya que nadie volvió para contarlo, ojalá no sea todo aburrida química después de todo. Igual, pronto me enteraré (pero no les contaré de todos modos).
Quinto piso: Un cantante asqueroso. Tenés que estar loco para creerte bueno cantando y aparecer en el peor programa de la televisión local y creértelas más aún. Encima sos un tacaño. Enfrente estoy yo y un hogar algo sucio. Pasa que, bueno, cuatro hombres viviendo juntos no es fácil. Una hoja impresa sobre la mesa huele a triste melodía.
Lo hago.
¿Esto es caer?
Cuarto piso: Ropa interior de mujer de edad media. 40 años. Siempre la misma rutina: llegás del trabajo, prendés la tele, cenás sola, te sacás la ropa y te quedás mirándote en el espejo, ropa interior grande nada sexy. ¿Serás la próxima en hacerlo?
Debajo de mi departamento, ahora. Aburridos libros de leyes. Letra muerta. La moral que hemos ido escribiendo de a poco. Nietzsche se revuelve en su tumba, ya que, esa letra muerta va en contra de su deseo, va en contra de su deseo de ver al hombre más allá del bien y el mal. Pero esa letra muerta es lo que para muchos inadaptados les separa los conceptos de libertad y libertinaje. Lo que acabo de pensar: repentino ataque de esa moral criticada por Federico; bueno, me educaron (y programaron) así.
Tercer piso: Luces encendidas hasta tarde. No alcanzo a recordar quién vive allí en este momento; pasa que todo ocurre tan rápido y estoy pensando que ya falta poco. Miro hacia enfrente: malditas ratas. Haciendo ruido siempre hasta tarde. Bueno, son jóvenes, dentro de 20 años y cuando ya no lo puedan hacer recordarán estos tiempos y sonreirán.
¿Por qué fue que estoy haciendo esto?
¿Sigo cayendo?
Segundo piso: ¿Es que alguna vez dejarán de pelearse? ¿Para qué siguen juntos? Supongo que la gente sólo busca complicarse la vida siempre un poco más, entrar en el conformismo de pensar que todo es así (y se dió así) y ya.
El momento se acerca. Cuestión de segundos, como todo hoy en día. Segundos, sólo segundos, cada vez más rápido todo: sistematizado y automático, yo contribuyo (¿o contribuí?) a eso.
Primer piso: ¿A quién le importa ya? A mi no. No puedo respirar.
Patio interno de planta baja: Los cuervos que habitaban este lugar se han ido ya. Mañana el portero, Bustamante (más de 70 años) tendrá que limpiar el enchastre que estoy a punto de dejar y probablemente después presente su renuncia o lo jubilen, no sé.
Ultimo recuerdo: lo que dejé sobre la mesa, impreso en aquella simple hoja de papel. La letra de mi primer (y dentro de nada) última canción.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Córdoba, año 1997. Viejos escritos encontrados.
Sí, te lo dedico a vos.
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Sexto piso: Conocí a un posible amor imposible. Era hermosa. Era libre. Vivió allí algún tiempo, el suficiente para dejarme mal, para no hacerme comer, para lograr que la tuviera siempre en mi cabeza; intensidad de la primera vez, intensidad y novedad en serio, supongo.
Arriba de mi departamento, ahora. Aburridos libros de química, aunque: todo es química. Mi cerebro ahora está produciendo enzimas y endorfina (pronto), cosas químicas que ni siquiera hoy en día saben exactamente para qué o por qué es que el cerebro las genera. Supongo que la última sustancia que generaré me hará ver el túnel y oír a la gente llamándome: no sé. Quiero pensar que eso no es así por la química y sí por algo que acá nadie sabe con seguridad (sólo existen las distintas formas de fé) ya que nadie volvió para contarlo, ojalá no sea todo aburrida química después de todo. Igual, pronto me enteraré (pero no les contaré de todos modos).
Quinto piso: Un cantante asqueroso. Tenés que estar loco para creerte bueno cantando y aparecer en el peor programa de la televisión local y creértelas más aún. Encima sos un tacaño. Enfrente estoy yo y un hogar algo sucio. Pasa que, bueno, cuatro hombres viviendo juntos no es fácil. Una hoja impresa sobre la mesa huele a triste melodía.
Lo hago.
¿Esto es caer?
Cuarto piso: Ropa interior de mujer de edad media. 40 años. Siempre la misma rutina: llegás del trabajo, prendés la tele, cenás sola, te sacás la ropa y te quedás mirándote en el espejo, ropa interior grande nada sexy. ¿Serás la próxima en hacerlo?
Debajo de mi departamento, ahora. Aburridos libros de leyes. Letra muerta. La moral que hemos ido escribiendo de a poco. Nietzsche se revuelve en su tumba, ya que, esa letra muerta va en contra de su deseo, va en contra de su deseo de ver al hombre más allá del bien y el mal. Pero esa letra muerta es lo que para muchos inadaptados les separa los conceptos de libertad y libertinaje. Lo que acabo de pensar: repentino ataque de esa moral criticada por Federico; bueno, me educaron (y programaron) así.
Tercer piso: Luces encendidas hasta tarde. No alcanzo a recordar quién vive allí en este momento; pasa que todo ocurre tan rápido y estoy pensando que ya falta poco. Miro hacia enfrente: malditas ratas. Haciendo ruido siempre hasta tarde. Bueno, son jóvenes, dentro de 20 años y cuando ya no lo puedan hacer recordarán estos tiempos y sonreirán.
¿Por qué fue que estoy haciendo esto?
¿Sigo cayendo?
Segundo piso: ¿Es que alguna vez dejarán de pelearse? ¿Para qué siguen juntos? Supongo que la gente sólo busca complicarse la vida siempre un poco más, entrar en el conformismo de pensar que todo es así (y se dió así) y ya.
El momento se acerca. Cuestión de segundos, como todo hoy en día. Segundos, sólo segundos, cada vez más rápido todo: sistematizado y automático, yo contribuyo (¿o contribuí?) a eso.
Primer piso: ¿A quién le importa ya? A mi no. No puedo respirar.
Patio interno de planta baja: Los cuervos que habitaban este lugar se han ido ya. Mañana el portero, Bustamante (más de 70 años) tendrá que limpiar el enchastre que estoy a punto de dejar y probablemente después presente su renuncia o lo jubilen, no sé.
Ultimo recuerdo: lo que dejé sobre la mesa, impreso en aquella simple hoja de papel. La letra de mi primer (y dentro de nada) última canción.
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Córdoba, año 1997. Viejos escritos encontrados.
Sí, te lo dedico a vos.
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lunes, marzo 07, 2005
Invisible II
El Sábado a la noche decidí salir. Me propuse buscarte en el cuerpo y, sobre todo, en los ojos de otra mujer. Siempre los ojos, que son el canal más directo hacia el alma.
Para ello decidí volverme invisible, desmaterializarme para así poder rondar como un fantasma entre todos los demás sin que nadie se percatara de mi. Sólo vos, siempre y cuando te encontrara, podrías percibir mi presencia, mirarme a los ojos a donde suponías que yo estuviera y así ordenar mis difusos átomos para hacerme aparecer.
Estuve flotando en la atmósfera del lugar, mis partículas camufladas se mezclaban con el humo y las fraccionadas ondas de sonidos de la música electrónica beat que sonaba en el atestado ambiente. Mimetizado, sobrevolé y miré.
Después de un tiempo pensé que no te iba a encontrar, me di cuenta que la gente parece llevar máscaras cuando sale los fines de semana a la noche. Al llevar máscaras ocultan sus ojos y, al hacerlo, caí en cuenta que no te podría encontrar. Las personas parecen estar en pose, actúan actitudes que no representan nada de lo que ellos son. Pareciera que quieren ser algo más de lo que son para atraerse. Recuerdo que una amiga una vez me dijo que jamás pudo conocer alguien en serio en un boliche, que le resultaba más fácil ir a una plaza y regalarle un dulce un perfecto desconocido y de esa forma tenía mejores chances de conocerlo, con la guardia baja, sin darle la chance a poder aparentar y además con grandes probabilidades de que éste le dijera siempre la verdad.
Luego de un tiempo de no haberte encontrado atrajo mi atención alguien más, estuve mirándola de cerca un buen rato, me llamó la atención que no llevara una máscara y al no hacerlo parecía pasar desapercibida para todos los demás. Ella ya era invisible sin tener que desaparecer. Atravesé su cuerpo, sentí el aroma de su pelo, de su piel. Rocé con mi mano su antebrazo mientras me delizaba y me hacía uno con ella y sentí como se erizaban uno a uno los dorados vellos de su piel.
Entonces fue que te vi aparecer, entonces fue que me vi aparecer.
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Este post, al igual que yo, decidió vestirse de invisible hoy. Pero eso no importa, ya que lo invisible se siente, creanmé, y a pesar de los tiempos que corren lo esencial sigue siendo invisible a los ojos.
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Para ello decidí volverme invisible, desmaterializarme para así poder rondar como un fantasma entre todos los demás sin que nadie se percatara de mi. Sólo vos, siempre y cuando te encontrara, podrías percibir mi presencia, mirarme a los ojos a donde suponías que yo estuviera y así ordenar mis difusos átomos para hacerme aparecer.
Estuve flotando en la atmósfera del lugar, mis partículas camufladas se mezclaban con el humo y las fraccionadas ondas de sonidos de la música electrónica beat que sonaba en el atestado ambiente. Mimetizado, sobrevolé y miré.
Después de un tiempo pensé que no te iba a encontrar, me di cuenta que la gente parece llevar máscaras cuando sale los fines de semana a la noche. Al llevar máscaras ocultan sus ojos y, al hacerlo, caí en cuenta que no te podría encontrar. Las personas parecen estar en pose, actúan actitudes que no representan nada de lo que ellos son. Pareciera que quieren ser algo más de lo que son para atraerse. Recuerdo que una amiga una vez me dijo que jamás pudo conocer alguien en serio en un boliche, que le resultaba más fácil ir a una plaza y regalarle un dulce un perfecto desconocido y de esa forma tenía mejores chances de conocerlo, con la guardia baja, sin darle la chance a poder aparentar y además con grandes probabilidades de que éste le dijera siempre la verdad.
Luego de un tiempo de no haberte encontrado atrajo mi atención alguien más, estuve mirándola de cerca un buen rato, me llamó la atención que no llevara una máscara y al no hacerlo parecía pasar desapercibida para todos los demás. Ella ya era invisible sin tener que desaparecer. Atravesé su cuerpo, sentí el aroma de su pelo, de su piel. Rocé con mi mano su antebrazo mientras me delizaba y me hacía uno con ella y sentí como se erizaban uno a uno los dorados vellos de su piel.
Entonces fue que te vi aparecer, entonces fue que me vi aparecer.
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Este post, al igual que yo, decidió vestirse de invisible hoy. Pero eso no importa, ya que lo invisible se siente, creanmé, y a pesar de los tiempos que corren lo esencial sigue siendo invisible a los ojos.
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jueves, marzo 03, 2005
Irresistible
Supongo que sos mi apego más fuerte,
ese del cual todavía no me puedo librar.
Lo siento cada que vez que te pienso,
cada vez que despierto,
tratando de aferrarme a esa última imagen tuya en mis sueños
que siempre se me escapa,
para dejarme abatido,
y ya sin fuerzas para poderme levantar.
Y es que quiero volver a dormirme y ya no levantarme,
para volver a encontrarte,
y no dejarte escapar.
ese del cual todavía no me puedo librar.
Lo siento cada que vez que te pienso,
cada vez que despierto,
tratando de aferrarme a esa última imagen tuya en mis sueños
que siempre se me escapa,
para dejarme abatido,
y ya sin fuerzas para poderme levantar.
Y es que quiero volver a dormirme y ya no levantarme,
para volver a encontrarte,
y no dejarte escapar.
miércoles, febrero 16, 2005
Las horas bajas
El nadir de mi día comienza cuando me invaden los pensamientos sobre vos. Bajamar, el agua de los pensamientos rutinarios diarios se retira suavemente dejando al descubierto la arena de los recuerdos en donde yacés vos, ahora en otro lado, lejos, con tu vida, diametralmente opuesta a todo lo que querría yo que tuviéramos en común.
Y es que así son hoy por hoy las horas bajas de mis días, en el final de las tardes. Un conjunto de imágenes se desprende de todo esto, puedes imaginarlas ¿verdad? Un disco de jazz que suena desde mi cuarto y que de a poco invade de notas menores toda la casa hasta ir colmando de a poco los espaciosos cuartos vacíos; ahora se escucha "Moanin'..." de Charles Mingus.
Los últimos rayos de sol, vestidos de un naranja-dorado furioso, entran por mi ventana pero no alcanzan para colorear la azulada atmósfera de mi cuarto cubierta de notas tristes producto de un melancólico contrabajo que todavía continúa sonando por acá.
Una taza de café descansa junto al teclado que recibe a través de mis dedos el resultado de la sinápsis producida en mi cabeza, todavía nublada por espesas nubes de vos. El resultado es este lamento solitario, uno más de los cientos que se pueden percibir a esta hora en esta ciudad, lamento que se digitalizará definitivamente dentro de algunos segundos más para luego ser leído por algunas personas online que tal vez también se encuentren en ese momento particular nacido de las horas bajas de sus días.
Y es que así son hoy por hoy las horas bajas de mis días, en el final de las tardes. Un conjunto de imágenes se desprende de todo esto, puedes imaginarlas ¿verdad? Un disco de jazz que suena desde mi cuarto y que de a poco invade de notas menores toda la casa hasta ir colmando de a poco los espaciosos cuartos vacíos; ahora se escucha "Moanin'..." de Charles Mingus.
Los últimos rayos de sol, vestidos de un naranja-dorado furioso, entran por mi ventana pero no alcanzan para colorear la azulada atmósfera de mi cuarto cubierta de notas tristes producto de un melancólico contrabajo que todavía continúa sonando por acá.
Una taza de café descansa junto al teclado que recibe a través de mis dedos el resultado de la sinápsis producida en mi cabeza, todavía nublada por espesas nubes de vos. El resultado es este lamento solitario, uno más de los cientos que se pueden percibir a esta hora en esta ciudad, lamento que se digitalizará definitivamente dentro de algunos segundos más para luego ser leído por algunas personas online que tal vez también se encuentren en ese momento particular nacido de las horas bajas de sus días.
miércoles, febrero 09, 2005
"Despierto"
Hace un rato he despertado en un lugar que no reconocí. Estaba en una habitación blanca, fuertemente iluminada por una luz nívea pero sin embargo no pude encontrar fuente alguna de luz desde donde ésta proviniera. Todo estaba extremadamente limpio y en la atmósfera del lugar se respiraba un aire muy puro.
Me encontraba acostado en una cama, me sentía muy débil, tenía el pelo corto, mi barba había desaparecido y mi cuerpo era casi lampiño. En realidad no era mi cuerpo, ya que era un cuerpo débil y de contextura muy delgada, en extremo delgada. Mi piel tenía un blancura aséptica.
En un momento dado me desesperé, recordé toda mi vida y tuve la sensación de que todo había sido un sueño, como que me había encontrado en un estado de coma desde que nací. Toda mi vida, mis recuerdos, mi familia, mis amigos, mis estudios, mi trabajo... Tuve la extraña sensación de que nada de eso había existido jamás en realidad. Que sólo habían sido un producto de mi mente estacionada en un largo sueño REM.
Al momento de darme cuenta de todo esto, escucho un extraño zumbido proveniente de un aparato situado sobre una especie de soporte al lado de mi cama. De éste salía un cable que en su extremo tenía un electrodo que a su vez estaba pegado en mi muñeca izquierda. El aparato no parecía de fabricación humana, digo, era muy extraño. No tenía botones, solo tenía una luz azul que había empezado a titilar al momento que escuché el extraño zumbido.
Pocos instantes después se abre una puerta automática oculta en una de las paredes de la habitación. Entran dos hombres realmente altos, de contextura física robusta, arios, cabellos rubios casi blancos, ojos de un azul profundo. Me miran, uno pasa hacia la cabecera de la cama, empieza a deslizar la cama suavemente, está tenía una especie de rueditas en las patas. El otro tan sólo me mira y va a mi caminando a mi lado.
Salimos por la puerta. Del otro lado, y al cerrarse la puerta de forma automática, distingo unos símbolos escritos sobre la misma.

Yo no podía hablar, me refiero a que no me salía la voz, no podía modular las palabras, mi cerebro enviaba las frases que surgían de la sinapsis de mis neuronas pero nada salía de mi boca.
Vamos por un largo pasillo, todo era luz blanca, no distinguía los vertices de las paredes con el suelo, todo parecía ser una gran masa de luz, sin embargo la cama se deslizaba sobre algún tipo de superficie, y mis acompañantes pisaban firme sobre lo mismo.
Se abre una puerta, un extraña luz gris se proyectaba desde esta nueva habitación. Entramos. Me dejan frente a otra puerta de aspecto metálico, uno de ellos se sitúa atrás de lo que parecía ser un holograma de un tablero de funciones con botones virtuales, cada uno de ellos formados por proyecciones de luces de distintos colores.
Se abre la puerta metálica delante de mi. El otro empuja la cama hasta dejarme en lo que parecía ser una especie de ascensor fuertemente iluminado. Retrocede nuevamente hacia la habitación. Se cierra la puerta de aspecto metálico, me encuentro nuevamente solo dentro de aquél cubículo de luz.
Siento temor, no, más bien preocupación.
No percibo que lo que yo suponía era un elevador se moviese, no noto que ascienda ni tampoco que descienda. Ahora se escucha otro zumbido. Me mareo, mi visión se nubla, mi mente empieza a bombardear imágenes de cuando me estaba levantando hoy a la mañana en casa, de cuando salía hacia la oficina.
Abrí mis ojos, de vuelta siento que me llevan por el pasillo de luz de vuelta hacia la habitación en donde desperté originalmente.
- Es el cuarto "despierto" que tenemos en menos de dos kines -le dice uno de los hombres al otro.
- Algo extraordinario está pasando, aunque todavía falta tiempo.
- Son señales, están empezando a despertarse de a poco.
Levanto mi mano y le tomo la muñeca a uno de aquellos tipos. Seguía sin poder hablar.
- Tranquilo -me dice- ya falta poco para que conozcas la verdad.
Todo se nubla. Caigo a esta realidad. Abro mis ojos. Soy yo nuevamente, es mi cuerpo, toco mi cara, mi barba, mi pelo largo.
Me encuentro que estoy logeado al blogger escribiendo esto.
Que alguien me explique -por favor- porqué me está pasando todo esto.
Me encontraba acostado en una cama, me sentía muy débil, tenía el pelo corto, mi barba había desaparecido y mi cuerpo era casi lampiño. En realidad no era mi cuerpo, ya que era un cuerpo débil y de contextura muy delgada, en extremo delgada. Mi piel tenía un blancura aséptica.
En un momento dado me desesperé, recordé toda mi vida y tuve la sensación de que todo había sido un sueño, como que me había encontrado en un estado de coma desde que nací. Toda mi vida, mis recuerdos, mi familia, mis amigos, mis estudios, mi trabajo... Tuve la extraña sensación de que nada de eso había existido jamás en realidad. Que sólo habían sido un producto de mi mente estacionada en un largo sueño REM.
Al momento de darme cuenta de todo esto, escucho un extraño zumbido proveniente de un aparato situado sobre una especie de soporte al lado de mi cama. De éste salía un cable que en su extremo tenía un electrodo que a su vez estaba pegado en mi muñeca izquierda. El aparato no parecía de fabricación humana, digo, era muy extraño. No tenía botones, solo tenía una luz azul que había empezado a titilar al momento que escuché el extraño zumbido.
Pocos instantes después se abre una puerta automática oculta en una de las paredes de la habitación. Entran dos hombres realmente altos, de contextura física robusta, arios, cabellos rubios casi blancos, ojos de un azul profundo. Me miran, uno pasa hacia la cabecera de la cama, empieza a deslizar la cama suavemente, está tenía una especie de rueditas en las patas. El otro tan sólo me mira y va a mi caminando a mi lado.
Salimos por la puerta. Del otro lado, y al cerrarse la puerta de forma automática, distingo unos símbolos escritos sobre la misma.
Yo no podía hablar, me refiero a que no me salía la voz, no podía modular las palabras, mi cerebro enviaba las frases que surgían de la sinapsis de mis neuronas pero nada salía de mi boca.
Vamos por un largo pasillo, todo era luz blanca, no distinguía los vertices de las paredes con el suelo, todo parecía ser una gran masa de luz, sin embargo la cama se deslizaba sobre algún tipo de superficie, y mis acompañantes pisaban firme sobre lo mismo.
Se abre una puerta, un extraña luz gris se proyectaba desde esta nueva habitación. Entramos. Me dejan frente a otra puerta de aspecto metálico, uno de ellos se sitúa atrás de lo que parecía ser un holograma de un tablero de funciones con botones virtuales, cada uno de ellos formados por proyecciones de luces de distintos colores.
Se abre la puerta metálica delante de mi. El otro empuja la cama hasta dejarme en lo que parecía ser una especie de ascensor fuertemente iluminado. Retrocede nuevamente hacia la habitación. Se cierra la puerta de aspecto metálico, me encuentro nuevamente solo dentro de aquél cubículo de luz.
Siento temor, no, más bien preocupación.
No percibo que lo que yo suponía era un elevador se moviese, no noto que ascienda ni tampoco que descienda. Ahora se escucha otro zumbido. Me mareo, mi visión se nubla, mi mente empieza a bombardear imágenes de cuando me estaba levantando hoy a la mañana en casa, de cuando salía hacia la oficina.
Abrí mis ojos, de vuelta siento que me llevan por el pasillo de luz de vuelta hacia la habitación en donde desperté originalmente.
- Es el cuarto "despierto" que tenemos en menos de dos kines -le dice uno de los hombres al otro.
- Algo extraordinario está pasando, aunque todavía falta tiempo.
- Son señales, están empezando a despertarse de a poco.
Levanto mi mano y le tomo la muñeca a uno de aquellos tipos. Seguía sin poder hablar.
- Tranquilo -me dice- ya falta poco para que conozcas la verdad.
Todo se nubla. Caigo a esta realidad. Abro mis ojos. Soy yo nuevamente, es mi cuerpo, toco mi cara, mi barba, mi pelo largo.
Me encuentro que estoy logeado al blogger escribiendo esto.
Que alguien me explique -por favor- porqué me está pasando todo esto.
sábado, febrero 05, 2005
A ella...
Si en tus ojos ves tristeza,
en los míos verás contención.
Si en tus ojos ves sinsentido,
en los míos verás destino.
Cuando te sientas triste, perdida, sin rumbo;
cuando no sepas qué hacer,
cuando sientas que estás en el aire,
ya sabes que hacer.
Cuando tengas ganas de desaparecer,
cuando sientas que ya nada tiene valor,
cuando te hayas aburrido de todo y todos,
ya sabes donde encontrarme,
ya que aquí estaré.
en los míos verás contención.
Si en tus ojos ves sinsentido,
en los míos verás destino.
Cuando te sientas triste, perdida, sin rumbo;
cuando no sepas qué hacer,
cuando sientas que estás en el aire,
ya sabes que hacer.
Cuando tengas ganas de desaparecer,
cuando sientas que ya nada tiene valor,
cuando te hayas aburrido de todo y todos,
ya sabes donde encontrarme,
ya que aquí estaré.
martes, febrero 01, 2005
Llevarte conmigo
Tengo todo planeado. Maya me ha generado una serie de números mediante complejas fórmulas matemáticas, empleando fractales generados a partir del procesamiento de los valores de las ondas de sonido de esa canción que compuse para vos.
Todo es cuestión de tiempo, tan sólo un poco más. Y si a la ciencia le agregamos un poco de fé y una gran dósis de amor, sé que esos serán los números ganadores. Con el dinero que gane dejaré todo atrás, todo lo que me ata a esta rutinaria vida en la sociedad. Mi primer parada será tu ciudad, cuando me veas llegar a tu casa tal vez no te lo creas, pero yo te abrazaré y te mostraré mi mejor sonrisa, y esa será la mejor sonrisa que alguna vez se haya dibujado en mi rostro. Con esa sonrisa entenderás todo.
Mientras te vaya contando la historia de mi sueño empacaremos tus cosas, no mucho, sólo lo necesario. Luego será el momento de despedirte de todos aquellos a los que quieras.
Nos tomaremos de las manos.
Y entonces el mundo será el límite, nadie ni nada más.
Todo es cuestión de tiempo, tan sólo un poco más. Y si a la ciencia le agregamos un poco de fé y una gran dósis de amor, sé que esos serán los números ganadores. Con el dinero que gane dejaré todo atrás, todo lo que me ata a esta rutinaria vida en la sociedad. Mi primer parada será tu ciudad, cuando me veas llegar a tu casa tal vez no te lo creas, pero yo te abrazaré y te mostraré mi mejor sonrisa, y esa será la mejor sonrisa que alguna vez se haya dibujado en mi rostro. Con esa sonrisa entenderás todo.
Mientras te vaya contando la historia de mi sueño empacaremos tus cosas, no mucho, sólo lo necesario. Luego será el momento de despedirte de todos aquellos a los que quieras.
Nos tomaremos de las manos.
Y entonces el mundo será el límite, nadie ni nada más.
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